Flávio Bolsonaro abandonó Brasil junto a su esposa y sus dos hijas y llegó este miércoles a Estados Unidos después de una salida rodeada de versiones contradictorias, desmentidas y movimientos realizados durante la noche. El viaje se produjo después de que la Justicia brasileña le prohibiera salir del país y le ordenara entregar sus pasaportes en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero.
El lunes 26 de octubre, Bolsonaro había asegurado públicamente que no pensaba abandonar Brasil y que entregaría su documentación. Sin embargo, durante el martes comenzaron a circular versiones sobre una posible salida hacia la Argentina. Un avión privado Gulfstream G400, matrícula LV-JQW y operado por Baires Fly, permanecía desde la noche anterior en el aeropuerto de Puerto Iguazú, lo que alimentó las especulaciones.
Durante buena parte del martes, tanto autoridades argentinas como dirigentes cercanos al senador negaron que hubiera ingresado al país. Recién por la noche se produjo el cruce: Migraciones confirmó que Bolsonaro, su esposa y sus hijas ingresaron a la Argentina a las 22:50 por el Puente Internacional Tancredo Neves, que conecta Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú. Según el organismo, presentaron documentación válida para entrar al territorio argentino.
Apenas 40 minutos después, a las 23:30, la familia abordó el avión privado en Puerto Iguazú. El plan de vuelo presentado ante las autoridades tenía como destino Guayaquil, Ecuador. La aeronave finalmente despegó a las 00:21 del miércoles 28 de octubre y realizó una ruta que evitó sobrevolar territorio brasileño.
El avión aterrizó en Guayaquil durante la madrugada y permaneció allí poco más de media hora para realizar una escala técnica y cargar combustible. Luego volvió a despegar rumbo a Estados Unidos. La escala en Ecuador funcionó como punto intermedio antes del tramo final hacia Florida.
Finalmente, durante la mañana del miércoles, Bolsonaro llegó al aeropuerto de Opa Locka, en Miami, acompañado por su familia. Su llegada puso fin a más de 24 horas de versiones cruzadas sobre su paradero. Ahora permanece en Estados Unidos, mientras en Brasil continúa abierta la investigación judicial y se analiza el incumplimiento de la prohibición que le impedía abandonar el país.




